miércoles, 18 de julio de 2018

JAMES LOVELOCK Y LA TEORÍA GAIA.

N.A.S.A., 1961. El profesor James Lovelock, licenciado en química por la Universidad de Manchester en 1941, en medicina por la Escuela de Londres de Higiene y Medicina Tropical en 1948, y en biofísica por la Universidad de Londres en 1959, es convocado para el desarrollo de instrumentación de alta precisión para incorporarla al programa Viking. Su misión es el estudio de habitabilidad del planeta Marte; y de darse las condiciones, la búsqueda de vida en el mismo. Cuando llega a las instalaciones de desarrollo de la N.A.S.A. el panorama que se encuentra es desolador. Ingenieros mecánicos, inexpertos en el campo de la biología, son los encargados de crear detectores de vida. El profesor Lovelock se interesa por una especie de ingenio cubicular parecido a una trampa. Cuando pregunta acerca de su funcionamiento, el ingeniero padre de la criatura le responde: “Es un atrapa moscas, según nuestras observaciones Marte es un planeta completamente cubierto de desiertos. Todo el mundo sabe que en los desiertos viven camellos, por lo que estoy seguro de que mi dispositivo será capaz de atrapar alguna de las numerosas moscas que vuelan a su alrededor”. James Lovelock vaticina el fracaso absoluto de la misión, aun cuando el planeta estuviese rebosante de vida. En colaboración con Carl Sagan, determinan que la mejor forma de estudiar la habitabilidad y la existencia de vida en Marte es mediante el análisis de su atmósfera. Fue a partir de aquí cuando, en la mente del brillante profesor James Lovelock, empezaron a germinar las semillas de la que sería su aportación científica más controvertida: La Teoría Gaia.


                Los análisis de la atmósfera de Marte determinaron que se trataba de un planeta inerte, pues se encontraba cerca del total equilibrio químico, con una gran mayoría de dióxido de carbono en su composición y apenas oxígeno. Carl Sagan barajó la posibilidad de que todavía albergara oasis de vida, quizás donde quedase algo de agua, pero finalmente se descartó esta opción. Fue durante este periodo cuando James Lovelock se percató de la enorme influencia que la vida tiene en la química de un planeta. Gracias al ciclo del agua, los nutrientes fluyen por todo el planeta, y gracias al aire, los gases emitidos por las diferentes formas de vida se extienden a lo largo y ancho del planeta. La gravedad se encarga de trasladar los materiales de arriba hacia abajo, pero la vida lo hace lateralmente, e incluso de abajo hacia arriba. La teoría Gaia propone que todas las formas de vida y las no vivas de un planeta, forman un complejo sistema en interacción que puede ser considerado como un solo organismo vivo. De esta manera, la biosfera ejerce una influencia tal sobre el planeta, que mantiene una regulación de las condiciones aptas para la propia vida. El planeta al completo así, se convierte en un sistema autorregulado. Sin teologismos, sin divinidades, simple acción y reacción.

                James Lovelock desarrolló esta teoría en su época de científico independiente. Gracias al desarrollo de ciertos inventos, cuyas patentes le proporcionaron ingresos de por vida, no necesitó de financiación de gobiernos ni universidades. Fue el inventor del detector de electrones, tan sensible (a día de hoy sigue siendo el método de detección química más sensible que existe) que fue capaz de detectar en partes por millón la existencia de compuestos clorofluocarbonados en la atmósfera (o CFC’s) que hoy sabemos son tan perjudiciales para la capa de ozono; de hecho, James Lovelock vaticinó su desaparición completa si no se regulaba el uso de fertilizantes y pesticidas. Si bien en principio se rieron de él, con el paso de los años se demostró que tenía razón. En 1952 también realizó aportaciones, que luego fueron cruciales, en el campo de la criogenización de células. Sus investigaciones demostraron que el daño celular se produce cuando el hielo se separa en cristales como sustancia pura de otras como sales y soluciones. En esa misma década participó en el desarrollo de soluciones para el resfriado común y para otras infecciones respiratorias. Es también inventor del detector de Argón, importantísimo para la cromatografía de gases. Todas estas aportaciones le permitieron ser uno de los pocos científicos que, a día de hoy, con casi 99 años, pueden considerarse autofinanciados.

                El no verse sometido a voluntades comerciales de multinacionales o intereses políticos de gobiernos e instituciones, pudo dedicarse a lo que realmente le interesaba: la química planetaria. Durante los primeros 25 años (y aún a día de hoy) sus ideas fueron fuertemente criticadas, tildándolas de religiosas más que de científicas. James Lovelock entonces volvió al ataque con un modelo computerizado y matematizado al que llamó el planeta de las margaritas. Este demuestra que, ante la variación en la emisión de energía de una estrella, un planeta con vida ejerce una resistencia al cambio, siempre y cuando sigan existiendo condiciones de habitabilidad. El modelo consiste en un planeta cubierto de margaritas de diferentes tonos desde blanco hasta negro. Una baja emisión de energía estelar favorece la existencia de margaritas negras, las cuales absorben calor y mantienen una temperatura constante; por el contrario, un aumento de emisión energética favorecería el crecimiento de margaritas blancas, que reflejarían gran parte de esa energía, manteniendo de nuevo una temperatura constante. Aplicándolo a nuestro planeta podemos decir que la vida, mediante su interacción con el medio ambiente, mantiene con enorme fuerza unas condiciones de temperatura y química planetaria aptas para sí misma.

                Hoy la teoría está no solo aceptada sino ampliamente demostrada, y sus resultados se extrapolan al estudio de otros planetas, como por ejemplo la terraformación (convertir en habitable un planeta), o la búsqueda de vida en los miles de exoplanetas que hemos descubierto, mediante en análisis de su composición atmosférica. Se puede decir sin temor a equivocarnos que James Lovelock es uno de los mayores precursores del ecologismo durante el siglo XX y uno de los más influyentes científicos en el avance de la exploración espacial. Hoy no conserva esperanza en que la humanidad, con nuestro nivel de tecnología actual, sea capaz por sí misma de sanar el daño que hemos hecho en la atmósfera y el océano. Por eso propone macroproyectos de geoingeniería, como el bombeo de agua rica en nutrientes desde las profundidades del mar, y así favorecer el desarrollo masivo de microorganismos, que reducirían los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera. Es también un acérrimo defensor de la energía nuclear como alternativa a los combustibles fósiles.

                Con casi un siglo de existencia, el profesor Lovelock sigue siendo un científico independiente, más cercano al artista renacentista que al mercenario a sueldo de los intereses de un gobierno. Hoy uno ya no sabe si la ciencia está al servicio de la humanidad o del interés de las multinacionales, pero es más necesaria que nunca la existencia de este tipo de investigadores.

Rubén Blasco – Agrupación Astronómica de Huesca

miércoles, 11 de abril de 2018

Aragón en el sistema solar. Presentación libro y G-Astronomía


El Planetario y la Agrupación Astronómica de Huesca inauguran el puente de San Jorge con una velada para descubrir y “saborear” Aragón en el Sistema Solar

Ø Sesión especial en la cúpula del Planetario para viajar por los rincones de “Aragón en el sistema solar” con posterior exhibición y degustación de productos alimenticios del Pirineo.



El Planetario de Aragón y Agrupación Astronómica de Huesca inauguran el Puente de San Jorge el próximo 20 de abril, viernes, con una actividad muy especial que nos permitirá “saborear” Aragón en el Sistema Solar.

En la primera parte de la velada, que tendrá lugar en la cúpula del Planetario, los asistentes podrán realizar un viaje insólito hasta los lugares aragoneses presentes en el Sistema Solar. La tecnología 3D del Planetario nos acercará, en un recorrido hasta ahora nunca realizado, hasta 12 sitios de nuestro Sistema Solar con sello aragonés. Por ejemplo, en nuestro satélite natural, la Luna, podemos encontrarlos Montes Pirineos, una cadena de crestas llamadas Dorsum Azara, o el Cráter Cajal. El planeta Mercurio rinde homenaje al pintor Goya en un cráter con su nombre. El río Ebro aparece hasta tres veces asignado a elementos del Sistema Solar, también tenernos un río Gállego, un embalse denominado la Sotonera, lugares bautizados como Zaragoza y Teruel, y también la localidad pirenaica de Chía, afincada en Marte.


Una parte de Montes Pyrenaeus, fotografiada en diciembre de 1968 por el Apolo 8, la primera misión tripulada a la Luna (Foto: NASA).


Este viaje tan especial será conducido y explicado por Carlos Garcés, historiador y miembro dela Agrupación Astronómica de Huesca que, junto a otros compañeros de la asociación,han trabajado en la recopilación de datos y material gráfico para escribir el libro “Aragón en el Sistema Solar”, publicado recientemente y que será presentado en el Planetario de Aragón.

La parte “G-Astronómica”vendrá de la mano de Chez Marzola, y de su propietaria Elena Bernad, que tras la proyección realizará una actividad orientada a poner en valor los productos gastronómicos de nuestra Comunidad autónoma, y más en concreto aquellos elaborados por pequeños productores del Pirineo.

Chez Marzola apuesta desde su establecimiento, abierto recientemente en el centro de Huesca, por los productos de cercanía, de calidad, sostenibles con el entorno, y que promueven la biodiversidad, como una forma de asegurar la pervivencia en nuestros pequeños pueblos.

Aceites, dulces,panes, vinos, mermeladas, quesos y embutidos…todo un universo gastronómico consello aragonés que también se sumará a la fiesta de San Jorge el viernes 20 de abril en el Planetario de Walqa. 

La actividad “Aragónen el Sistema Solar” tendrá lugar a las 20:00 horas, y tiene un coste de 5€. Elaforo es limitado, por lo que las entradas se deben adquirir previamente en laweb www.espacio042.com

jueves, 5 de abril de 2018

JEREMY ENGLAND, EL NUEVO DARWIN


Pocas veces en la historia tiene una generación la fortuna de convivir con uno de esos científicos que cambian, no solo la historia, sino la forma de ver el mundo. 2014, justo 100 años después de que Einstein convirtiera el mundo en relativista, fue el año de aparición, gracias a la prodigiosa mente de un joven científico de 31 años llamado Jeremy England, de una nueva teoría acerca del origen y evolución de la vida.


Nacido en Boston en 1982, Jeremy se graduó en bioquímica por la Universidad de Harvard en 2003, estudió física en Oxford hasta 2005 y se graduó de nuevo en esta misma materia en 2009 por la Universidad de Stanford. Actualmente trabaja como profesor adjunto y desarrolla su línea de investigación en el M.I.T (Instituto Tecnológico de Massachusetts por sus siglas en inglés). El historiador de la ciencia y ganador de un premio Pulitzer Edward J. Larson ha dicho de él que “si sus teorías pueden demostrarse y resultan ser ciertas, podría ser el nuevo Charles Darwin”.
El concepto innovador que presenta la teoría reside en el punto de vista. Lejos de partir de lo que a priori parecería más lógico, la biología o la bioquímica, el profesor England desarrolla todo su aparato matemático a partir de las leyes fundamentales de la física, concretamente las leyes de la termodinámica. ¿Pero qué es exactamente la vida? Nos parece incluso ridículo considerar que no podamos saber la respuesta a una pregunta tan sencilla, y llegado a este punto no puedo evitar recordar el soliloquio de Bill al final de la película Kill Bill 2, en el que explica como su querida hija de tan solo 6 años descubre la diferencia entre la vida y la muerte, “un pez que se mueve en la alfombra, ante un pez que no se mueve en la alfombra”. ¿Es un virus una forma de vida o tan solo una cápsula de proteínas que envuelve una molécula de ARN? Reflexionando sobre el tema nos damos cuenta de que nuestra definición se reduce a “aquello que no está muerto”. Somos capaces de ver la diferencia, pero no de definir de una forma concreta, de hecho la línea de separación sigue estando difusa y tras la aparición de la teoría de Jeremy England llamada “adaptación por disipación conducida” parece difuminarse todavía más. La definición de “vida” con la que él trabaja viene caracterizada por la capacidad de autorreplicarse, interrelacionarse con el entorno (anticipación y adaptación a los cambios), procesar energía de forma eficiente, y por último ser sistemas irreversibles (vemos crecer a una planta, pero la vemos retroceder a su estado de semilla).
Pero antes de continuar debemos familiarizarnos con el concepto de entropía y su relación con los seres vivos, puesto que uno de los caballos de batalla de la ciencia siempre ha sido precisamente que la vida parece desafiar la segunda ley de la termodinámica. La primera ley es la de la conservación de la energía en un sistema cerrado y la segunda establece que el universo tiende a estados desordenados (puesto que son infinitamente más probables) y la disipación de la energía. La clave de la nueva teoría reside en cómo encaja esta segunda ley con la aparición a partir de materia inerte en aquella sopa primordial, de estructuras tan ordenadas como son los seres vivos. Necesitamos primero un sistema en desequilibrio termodinámico (una taza de café ardiendo en una habitación fría es un sistema en desequilibrio puesto que ambas temperaturas tienden a igualarse), una fuente de energía entrante y baño térmico donde pueda disiparse la energía en forma de calor. Vemos que nuestro planeta cumple perfectamente las tres condiciones: intercambia calor y materia con su entorno, el Sol lo nutre de energía y cuenta con atmósfera y océano donde disipar la energía. Jeremy England propone una intimidante fórmula matemática nacida a partir de principios ampliamente establecidos como son la mecánica estadística, la termodinámica o la resonancia. La aparición de estructuras ordenadas tendría el único fin de disipar energía de una forma todavía más eficiente de lo que lo harían moléculas desordenadas. Si bien el universo tiende hacia estructuras caóticas, mediante la resonancia pueden formarse estructuras estables con la característica de ser irreversibles. Todos hemos visto una copa romperse con una vibración sonora, el principio sería el mismo, pero a la inversa, es decir, una serie de moléculas primordiales como proteínas o azúcares, podrían agruparse absorbiendo una cantidad de trabajo o energía equivalente a su resonancia, y al necesitar una energía mayor para deshacerse se convierte en un sistema irreversible, construyéndose así unos de los primeros ladrillos que conformarán la vida. Este principio unido al paso del tiempo da paso a estructuras cada vez más complejas, adquiriendo la capacidad de disipar todavía más energía y siendo aún más irreversibles; y alcanzado cierto umbral, la estructura es capaz de autorreplicarse, aumentando así exponencialmente su capacidad de disipación. Ya se han realizado experimentos diversos en los que “cosas no vivas”, como vórtices turbulentos en fluidos, se han autorreplicado como resultado de una disipación de energía más efectiva. De esta manera un ser vivo pasa a ser, desde la más pura visón físico-teórica, un transformador de energía al servicio de la segunda ley de la termodinámica y el sentido de la vida se convierte en alcanzar, en cada uno de sus niveles evolutivos, el máximo nivel de eficiencia energética posible, sin límites.
La energía se revela así como constructora de este universo, igual para formar un mineral mediante calor y presión como para formar seres autorreplicantes, y las propias leyes del mundo subyacen la aparición de la vida, convirtiéndose ésta en la norma y en un fenómeno inevitable. La vida, en teoría, ya no es un extravagante y delicado capricho de nuestro sistema solar, sino una más de las omnipotentes y omnipresentes leyes del universo. “No estoy diciendo que las leyes de Darwin sean erróneas, sino que desde la perspectiva de la física se trata de un caso especial de un fenómeno más general.” Con esta declaración Jeremy England no pretende sustituir la teoría de la selección natural sino ampliarla a todo el universo y así quedan explicadas muchas cosas que Darwin se dejó en el tintero.
La teoría parece haber llegado para quedarse, pero aún está pendiente de demostración. Numerosos científicos de todo el mundo trabajan en ello. Sin embargo, la línea que separa lo vivo de lo inerte parece haberse disipado aún más, ¿está todo vivo o está todo muerto? La cuestión es: ser o no ser…

Rubén Blasco – Agrupación Astronómica de Huesca

lunes, 2 de abril de 2018

El Planetario de Aragón y la Agrupación Astronómica de Huesca viaja a Madagascar y al cielo del Hemisferio Sur

El Planetario de Aragón viaja a Madagascar y al cielo del Hemisferio Sur

·         Charla “Madagascar, una tierra de paradojas”, a cargo de Ernest Bianco Levrin
·         Sesión especial de observación “Madagascar, la riqueza de los cielos del Sur”
·         Se realizará un intercambio culinario entre Madagascar y Huesca.

Con motivo del viaje que este verano a programado la Agrupación Astronómica de Huesca a Madagascar para conocer este país y los cielos nocturnos del hemisferio sur, el Planetario de Aragón y la Agrupación Astronómica de Huesca realizan una serie de actividades relacionadas con este viaje.



El viernes 6 de abril, no vamos a tener que coger un avión y viajar durante muchas horas, para realizar un viaje intercontinental a Madagascar y disfrutar del cielo del Sur. El Planetario de Aragón y la Agrupación Astronómica de Huesca lo hacen por nosotros y nos muestran este cielo tan especial y diferente al nuestro.
A las 20 horas comenzará en la cúpula del Planetario una tarde temática centrada en la isla de Madagascar, y en el cielo del hemisferio Sur.

CHARLA “MADAGASCAR, UNA TIERRA DE PARADOJAS”
Desde las butacas del planetario, Ernest Bianco Levrin, un malgache afincado en Huesca desde hace varios años, nos acercará a su país de origen con la charla “Madagascar, una tierra de paradojas”.
Una oportunidad para conocer la situación política, económica y social del país; así como el turismo, su evolución en estos años; y el potencial humano, económico y cultural de la isla.
Ernest Bianco Levrin, es natural del sur de Madagascar, se fue del país en 1990 con 22 años para estudiar en Francia, donde conoció a su mujer, nacida en Murcia. En 1997 se afincó en España, y en 2011 junto a su mujer crearon una ONG con el fin de construir escuelas en Madagascar, actualmente ha cumplido su objetivo con una a la que asisten 120 niños.
También colabora con una escuela de futbol enviando material a los niños y dando asesoramiento técnico a los formadores malgaches.

OBSERVACIÓN ESPECIAL “MADAGASCAR, LA RIQUEZA DE LOS CIELOS DEL SUR”
En el planetario descubriremos curiosidades como que hay constelaciones, para nosotros muy familiares, que no son visibles en el hemisferio sur, tales como la estrella Polar, la Osa Menor y Mayor, Casiopea, o Andrómeda.
En este hemisferio, para saber dónde está el Sur, se toma como referencia la Cruz del Sur.
Otra curiosidad, es que en el sur la Luna no es una “mentirosa”, para nosotros cuando la Luna tiene forma de C es decreciente y cuando tiene forma de D es creciente, pero en el hemisferio sur cuando tiene forma de C indica que es creciente y de D decreciente, lo que tiene sentido pues ahí se observa boca abajo respecto a España.

INTERCAMBIO CULINARIO ENTRE MADAGASCAR Y HUESCA
Para finalizar esta velada, en la que podremos viajar sin movernos casi de casa, se disfrutará de dos postres, uno oscense y otra típico de Madagascar cuyo ingrediente principal es la yuca.

La actividad tiene un aforo limitado, por lo que deben comprar las entradas por la web www.espacio042.com. El precio de la actividad es de 5€.

jueves, 22 de marzo de 2018

CELEBRACIÓN DEL EQUINOCCIO DE PRIMAVERA 2018 EN HUESCA



El pasado martes 20 de marzo, la Agrupación Astronómica de Huesca, como cada año, celebró el equinoccio de primavera con una actividad en la ciudad de Huesca abierta a todo el público y que se celebró en el  Parque de los Mártires de la Libertad.

A pesar de ser el comienzo de la primavera, el tiempo no acompañó demasiado. El fío y el viento helador deslució un poco la celebración al no poder instalar los telescopios, aunque la respuesta del público oscense fue increíble y a pesar del mal tiempo, asistieron muchos valientes.

Una magnífica explicación de este fenómeno astronómico dada por nuestro compañero de agrupación Carlos Garcés Manau y una espectacular puesta de Sol desde este magnífico lugar que sin duda hizo que mereciese la pena aguantar el frío.



Las actividades fueron las siguientes:
·       Observación de la puesta de Sol del equinoccio. El Sol se pone este día en Huesca a las 19 horas 12 minutos, exactamente por el oeste, algo que solo ocurre en esta fecha y en el equinoccio de otoño.
·       Explicación de los rasgos principales del equinoccio de primavera.
·       Explicación de la relación existente (este año más estrecha que nunca, puesto que el comienzo de la primavera coincide con el Domingo de Ramos) entre el equinoccio de primavera y la Semana Santa.

La actividad de observación del cielo e simple vista y con telescopios, como ya hemos dicho, tuvo que ser cancelada por el viento y el frío.

Agrupación Astronómica de Huesca también hará una observación del solsticio de verano, así que atentos a nuestra página web. En ella tendréis toda la información y actividades que realizaremos con motivo de este fenómeno astronómico. Esperemos que esta vez el tiempo nos permita realizar la actividad al completo.



Para los que por un motivo u otro no pudisteis asistir a este acto, bajo estas líneas os dejamos un pequeño resumen de lo explicado en esta observación de la primera puesta de Sol de la primavera de 2018. Esperamos que os guste.

20 DE MARZO: EQUINOCCIO EL COMIENZO DE LA PRIMAVERA

El 20 de Marzo de 2018, a las 17:15:29 según datos del Observatorio Astronómico Nacional comienza la primavera. Es el día del equinoccio de primavera.
En este texto se explican de forma sencilla las características principales de este hito astronómico:
·       En los equinoccios –tanto en el de primavera como en el de otoño–, el día y la noche duran aproximadamente lo mismo (unas 12 horas cada uno).
·       Los equinoccios son los únicos días del año en que el Sol sale exactamente por el este y se pone exactamente por el oeste. El equinoccio de primavera es el acontecimiento astronómico que se utiliza para calcular, cada año, cuando es Semana Santa.
·       La duración de esta primavera es de 92,74 días

1. La primavera comienza el martes 20 de marzo
La primavera dará comienzo, según el horario peninsular español, el martes 20 de marzo a las 17 horas y 15 minutos.
El Sol, visto desde la Tierra, se encuentra ahora en la última constelación del Zodíaco, la de Piscis. El 20 de marzo, en el momento del equinoccio, el Sol estará en el Punto Aries, en el que se cruzan las líneas del ecuador celeste y de la eclíptica (esta es la línea que sigue el Sol, visto desde la Tierra, a lo largo de las constelaciones del Zodíaco).
A partir de ese momento, y durante 6 meses (hasta el equinoccio de otoño), el Sol estará en el hemisferio norte celeste, por encima del ecuador celeste –y por esa razón, en Huesca ese será el semestre con mayor duración del día, mayor altura del Sol al mediodía sobre el horizonte y mayor calor–.
La primavera se inicia este 20 de marzo solo en los países del Hemisferio Norte, como el nuestro. En los países del Hemisferio Sur, como Chile, Argentina, Sudáfrica, Australia o Nueva Zelanda, el 20 de marzo comenzará por el contrario el otoño. Es su equinoccio de otoño.
En aquellos países que se encuentran a lo largo del Ecuador terrestre (como Ecuador en América, que recibe precisamente por ello su nombre, Gabón o Kenia en África o Indonesia en Asia), en los equinoccios, tanto el de primavera como el de otoño, el Sol se encuentra a mediodía justo encima de la cabeza y, en ese momento, prácticamente no hay sombras.

2. Días y noches de igual duración
En los equinoccios, el día y la noche duran lo mismo. Aproximadamente doce horas cada uno. La propia palabra equinoccio alude, precisamente, a ello. Equinoccio se forma a partir de dos palabras del latín: aequus (igual) y nox, noctis (noche) –equinoccio alude, por tanto, a que la duración de la noche es, en estas fechas, igual a la del día–.
Como es sabido, la duración del día (entendido como horas de luz solar) aumenta desde el solsticio de invierno, en diciembre, en que alcanza su mínimo, hasta el solsticio de verano, en junio, en que llega a su máximo.
En los equinoccios es, precisamente, cuando ese aumento alcanza mayor ritmo. En la ciudad de Huesca, en torno al equinoccio de primavera, el día (entendido como período de luz solar) alarga unos 3 minutos cada jornada.

3. El Sol sale y se pone exactamente por el este y el oeste
Todos sabemos que el Sol sale por el este y se pone por el oeste. Sin embargo, nuestra estrella únicamente sale y se pone exactamente en los puntos del horizonte que señalan el este y el oeste dos días al año: en los equinoccios de primavera (hacia el 20 de marzo) y de otoño (en torno al 23 de septiembre).
Durante la primavera y el verano, el Sol sale entre el este y el norte (por el noreste) y se pone entre el oeste y el norte (por el noroeste); en otoño e invierno, por el contrario, el Sol sale por el sureste y se pone por el suroeste.



4. El equinoccio de primavera y la Semana Santa
El equinoccio de primavera es el hito fijo a partir del cual se calcula una fiesta móvil (que un año cae en unas fechas y al siguiente en otras distintas), como es la Semana Santa.
La relación entre equinoccio de primavera y Semana Santa es ésta: el Domingo de Resurrección es el domingo que sigue a la Luna llena que sigue al equinoccio de primavera.
Este 2018 el día del equinoccio, es el martes 20, la siguiente Luna Llena a esta fecha es el sábado 31 de marzo. Por tanto el domingo siguiente a esta luna llena es el 1 de abril. Esta Semana Santa, por tanto, se halla muy cercana al comienzo de la primavera.
Por el contrario, si un año ha sido Luna llena poco antes del equinoccio, hay que esperar entonces hasta la siguiente Luna llena, casi un mes más tarde, y por tanto la Semana Santa de ese año es ya muy avanzado el mes de abril.
Las fechas extremas en que puede ser el Domingo de Resurrección son, concretamente, el 22 de marzo y el 25 de abril.
De la definición que hemos dado (el Domingo de Resurrección es el domingo que sigue a la Luna Llena que sigue al equinoccio de la primavera) se deduce, por un lado, que la Semana Santa es una fiesta de primavera; y por el otro, que se celebra siempre en torno a una Luna llena (y, así pues, las procesiones de Semana Santa se ven realzadas generalmente por la presencia de una gran Luna, prácticamente llena, en el cielo).