lunes, 20 de junio de 2016

Solsticio. Comienza el verano.

Este martes 21 de junio de 2016, a las cero horas y treinta cuatro minutos de la noche, comienza el verano. Es el solsticio.

Foto: Jacinto Alduán

En este breve texto, preparado por la Agrupación Astronómica de Huesca, se explican de forma sencilla las características principales de un hito astronómico tan importante.

Descubriremos las razones de que, siendo el solsticio de verano el 21 de junio, su celebración tradicional se produzca tres días después, en la noche de San Juan.

Veremos también los rasgos más destacados del solsticio de verano en Huesca: el sol sale y se pone más al norte que nunca, alcanza a mediodía su altura máxima anual y son los días más largos y las noches más cortas del año.

Y hablaremos del hecho curioso de que el comienzo del verano, con sus fuertes calores, coincida con el momento en que la Tierra se encuentra más lejos del Sol.


1.  El verano empieza el martes 21 de junio

El verano dará comienzo, según el horario vigente en España, el martes 21 de junio a las 0 horas y 34 minutos de la noche. En estos días el Sol, observado desde la Tierra, está saliendo de la constelación zodiacal de Tauro y entrando en la de Géminis.

Dado que la Tierra no completa su órbita anual en torno al Sol en un número entero de días, sino que tarda 365 días y 6 horas, el verano comienza cada año, por lo general, unas 6 horas más tarde que el año anterior (pero este 2016, por ser bisiesto, constituye una excepción).

En 2013 el verano empezó el 21 de junio a las 7 horas y 4 minutos de la mañana; en 2014 lo hizo el 21 de junio a las 12 horas y 51 minutos del mediodía; y en 2015 se inició el 21 de junio a las 6 horas y 38 minutos de la tarde.

En los años bisiestos, sin embargo, al añadirse un día en febrero ese “avance” de 6 horas en el comienzo de cada verano queda interrumpido, y la estación empieza 18 horas antes que el año anterior. De esta forma, si en 2015 el verano dio inicio el 21 de junio a las 6 horas y 38 minutos de la tarde, en 2016, que es bisiesto, lo hace 18 horas antes, el 21 de junio a las 0 horas y 34 minutos de la noche. El año próximo, el 2017, ese “avance” anual de 6 horas se reanudará y la estación estival se iniciará el 21 de junio a las 6 horas y 24 minutos de la mañana.

2.  ¿Y entonces por qué San Juan es el 24?

El cristianismo convirtió en fiestas de gran importancia el comienzo del verano y del invierno. El solsticio de verano se festeja en la noche de San Juan y el solsticio de invierno, que tiene lugar hacia el 22 de diciembre, en Nochebuena y Navidad. Ambas fiestas se celebran con tradiciones de gran antigüedad. El comienzo del verano, en concreto, tiene en el fuego y las hogueras uno de sus elementos característicos.

¿Cuál es la razón de que el comienzo de las estaciones y las festividades cristianas no coincidan, hallándose separados unos tres días? ¿Por qué motivo el verano da inicio el 21 de junio y la noche de San Juan Bautista es la del 23 al 24?

La causa se halla en los 11 minutos de diferencia que se acumulaban anualmente entre el ciclo de las estaciones y el año del calendario, hasta que dicha desviación quedó corregida con la reforma del calendario llevada a cabo por el papa Gregorio XIII en 1582.

Nuestro año solar con bisiestos fue creado por Julio César, en el año 46 antes de Cristo. Con la reforma de César, el comienzo del verano y del invierno se producía en torno al 24 de junio y el 25 de diciembre, tal y como se sigue celebrando hoy en San Juan y la Navidad.

Esos 11 minutos anuales a que nos hemos referido comenzaron sin embargo a actuar. Y cuando se reunió el concilio de Nicea, en el año 325 después de Cristo (el cristianismo estaba próximo a convertirse en la religión oficial del imperio romano), el comienzo del verano y del invierno tenían lugar ya el 21 de junio y el 22 de diciembre. En dicho concilio se decidió que tales fechas serían, en adelante, las de inicio oficial de las estaciones, pese a que su celebración, y así ha ocurrido hasta nuestro tiempo, se hace tres días después.

Foto: Jacinto Alduán

3.  El Sol sale y se pone más al norte que en el resto del año

Todos sabemos que el Sol sale por el este y se pone por el oeste. Sin embargo, en Huesca (y en toda España) el Sol solo sale y se pone exactamente en los puntos del horizonte que marcan el este y el oeste dos días al año, los de los equinoccios, al comienzo de la primavera y el otoño.

Durante la primavera y el verano el Sol sale entre el este y el norte (es decir, por el noreste) y se pone entre el oeste y el norte (por el noroeste); en otoño e invierno, por el contrario, el Sol sale por el sureste y se pone por el suroeste.

El solsticio de verano, este 21 de junio, se caracteriza por ser el día del año en que el Sol sale más al noreste y se pone más al noroeste. Y ello determina las otras dos características del solsticio de verano: la altura máxima anual que el Sol alcanza a mediodía y la duración, también máxima, de las horas de luz.

4.  El Sol alcanza mayor altura a mediodía que en el resto del año

Cada día el Sol llega a su mayor altura sobre el horizonte a mediodía. Y en ese momento se encuentra exactamente al sur (es decir, está encima del punto del horizonte que señala el sur geográfico). En estas fechas de junio, en que está vigente el horario de verano y hay dos horas de diferencia con la hora solar, el mediodía ocurre a las dos de la tarde.

La altura del Sol a mediodía varía a lo largo del año, alcanzando su altura máxima en el solsticio de verano y la mínima en el de invierno, hacia el 22 de diciembre.

¿Cómo de alto está el Sol en junio, al mediodía? Mucho. La mayor altura que un objeto celeste puede alcanzar sobre el horizonte se llama cenit, y es el punto situado encima de nuestra cabeza. El cenit está a 90 grados de altura sobre el horizonte sur. Pues bien, el Sol llega a mediodía en Huesca en el solsticio de verano a 71 o 72 grados de altura sobre el horizonte sur (su altura mínima al mediodía, al comienzo del invierno, es solo de unos 25 grados). Fijémonos en las próximas jornadas en la gran altura, la mayor de todo el año, que el Sol alcanza a las dos de la tarde.

5.  El día es más largo y la noche más corta que en el resto del año

Este 21 de junio, el Sol saldrá en Huesca a las 6 horas y 26 minutos de la mañana y se pondrá a las 21 horas y 41 minutos. El día durará por tanto 15 horas y 15 minutos y la noche 8 horas y 45 minutos. Estas jornadas, antes y después del solsticio de verano, son los días más largos y las noches más cortas que podemos vivir en tierras oscenses.

Hay un hecho importante. La duración máxima del día, al comienzo del verano, depende de la latitud del lugar en el que uno se encuentre. Más al norte que Huesca, el día es más largo que aquí. Y más al sur el día es más corto que en nuestra ciudad. Pondremos algunos ejemplos. En Huesca, como acabamos de señalar, el día dura el 21 de junio 15 horas y 15 minutos. En Zaragoza, que se encuentra algo más al sur, su duración es 3 minutos menor, de 15 horas y 12 minutos. En Madrid el día tiene 12 minutos menos que aquí (15 horas y 3 minutos). Y tal efecto se acentúa cuanto más viajamos hacia el sur: el día en el solsticio de verano en Sevilla es de 14 horas y 44 minutos y en Rabat de 14 horas y 25 minutos.

Por el contrario, al norte de Huesca el día en el verano es más largo y la noche más corta que en nuestra tierra. El 21 de junio, la duración del día en París es de 16 horas y 10 minutos, en Londres de 16 horas y 38 minutos, y en Estocolmo de 18 horas y 37 minutos (3 horas y 22 minutos más que en Huesca).

6.  El solsticio de verano en el Trópico de Cáncer y el Círculo Polar Ártico

En los mapas y atlas que estudiábamos en la escuela o consultamos en internet figuran, entre el Ecuador y el Polo Norte, dos líneas paralelas al Ecuador: el Trópico de Cáncer y el Círculo Polar Ártico.

El Trópico de Cáncer pasa por México, el antiguo Sáhara español, el sur de Argelia, Libia y Egipto, Arabia Saudí, la India y el sur de China. Y el Círculo Polar Ártico por el norte de Noruega, Suecia, Finlandia y Rusia, por Alaska, el norte de Canadá y Groenlandia.

El Trópico y el Círculo Polar tienen mucho que ver con el solsticio de verano. Si en Huesca el Sol alcanza este día su altura máxima, de unos 71 grados, en los lugares situados a lo largo del Trópico de Cáncer el Sol se encuentra a mediodía justo en el cenit, directamente sobre la cabeza del observador; es decir, a 90 grados de altura sobre el horizonte.

Y si en el solsticio de verano en Huesca el Sol sale y se pone más al norte que en el resto del año y el día dura 15 horas y 15 minutos, en los lugares que se encuentran a lo largo del Círculo Polar, el Sol no sale ni se pone (a medianoche el Sol roza el punto del horizonte que marca el norte) y el día dura 24 horas, por lo que no hay noche.

7.  El calor llega cuando más lejos estamos del Sol

La órbita de la Tierra en torno al Sol no es circular sino elíptica. El Sol, además, no se encuentra en el centro de dicha órbita, sino en uno de sus focos, a 2 millones y medio de kilómetros del centro. Todo ello hace que, a lo largo del año, nos encontremos más cerca o más lejos de nuestra estrella.

La distancia mínima al Sol, de 147 millones de kilómetros, se alcanza a comienzos de enero y la máxima, de 152 millones de kilómetros, se produce el 4 de julio, día de la fiesta nacional de Estados Unidos.

¿Cómo es posible que a principios de julio, cuando acaba de iniciarse el verano y más calor hace, sea el momento en que más alejados estamos del Sol? Ello se debe a que las estaciones no dependen de la mayor o menor cercanía de la Tierra al Sol, sino que se producen por la inclinación del eje de rotación terrestre (dicho eje no es perpendicular a nuestra órbita alrededor del Sol, en cuyo caso no habría estaciones; está inclinado 23 grados y medio).

Si hace calor en verano es porque, a causa de esa inclinación del eje de rotación, en estos meses en Huesca el Sol está más alto a mediodía y el día dura más horas que en el resto del año. Hay por tanto más horas de insolación y además los rayos solares, al encontrarse el Sol más alto, caen más perpendiculares, por lo que cada área de superficie recibe mayor cantidad de radiación solar que en invierno.

La fortuna o la casualidad han querido que nuestras estaciones sean más suaves que las de los países del sur. Como es sabido, cuando comienza el verano en Huesca y en el hemisferio norte, en Argentina, Chile, Sudáfrica o Australia está iniciándose el invierno.

Nosotros, en el norte, empezamos el verano cuando más lejos estamos del Sol e iniciamos el invierno cuando más cerca nos encontramos de nuestra estrella. Por el contrario, en el hemisferio sur el verano coincide con el mayor acercamiento al Sol y el invierno con la mayor lejanía.


Sus estaciones, por esa causa, son más extremas que las nuestras. De todas formas, esta desigual situación se invertirá a favor del hemisferio sur dentro de 13.000 años, en virtud de la precesión de los equinoccios (un ciclo terrestre de larga duración).