Vídeo realizado por AstroSomontano, de AAHU
El Cielo del Mes - Febrero 2017
Como cada mes nuestros compañeros de AAHU en Barbastro, AstroSomontano, nos han preparado el "Vídeo del mes de Febrero 2017" en el que nos dan toda la información sobre próximas efemérides astronómicas, visibilidad de los planetas, constelaciones del mes, etc.
Nikola Tesla, el mago de la electricidad
Carlo Dossi dijo «los
locos abren los caminos que más tarde siguen los sabios» y aún podríamos
añadir: «detrás van todos los demás». Y es que en esta sociedad de
convencionalismos lo más fácil es tildar de loco a aquel que osa intentar
llegar donde nadie más se atreve, simplemente porque ve más allá de donde
alcanzan los demás. Siempre que pensamos en la figura del científico loco solemos
verla envuelta en un aura de misterio y romanticismo, como una trágica e
incomprendida figura literaria. Pues bien, Nikola Tesla, nacido en 1856 en la
pequeña localidad hoy croata de Smiljan, encarna a la perfección la imagen del
científico loco, incomprendido y adelantado a su tiempo en décadas, movido por
ideales y principios en vez de por dinero o fama, capaz de imaginar por
completo un mundo nuevo, que aún hoy sigue pareciendo una lejana idea
futurista, en su prodigiosa mente.
El 1 de mayo de 1893,
con un año de retraso, abrió sus puertas la exposición universal de Chicago. A
la inauguración acudieron los reyes de España y Portugal así como otros
mandatarios extranjeros, ante quienes el presidente de los Estados Unidos,
Grover Cleveland, hizo girar una llave de paso dorada para encender el sistema
eléctrico de Tesla y Westinghouse. Entonces, escalonadamente, se fue activando
la maquinaria del recinto y se encendieron uno tras otro los diferentes
pabellones gracias a las 180000 bombillas instaladas. La muchedumbre, como es
lógico, quedó totalmente estupefacta ante tamaña maravilla. Finalizaba, de esta
incontestable manera, la guerra de las corrientes, que le había enfrentado
durante los años anteriores al gran y admirado Thomas Alva Edison, defensor
aférrimo de la corriente continua. Tesla diseñó a finales del S. XIX unos
sistemas de generación, distribución y transformación de corriente alterna que
siguen vigentes hoy día, mucho más eficientes, más baratos y más potentes que
los desarrollados por Edison. Para entonces Tesla había desarrollado una
prometedora carrera en Estados Unidos gracias al magnate de la energía George
Westinghouse, un declarado enemigo de Edison, con el que se había asociado para
ampliar la empresa Westinghouse Electric. Pese a la agresiva propaganda de
Edison (el cual se había metido a los medios en el bolsillo) en contra de la
corriente alterna, llegando incluso a ejecutar un elefante en público, la
corriente alterna de Tesla ganó no solo el contrato para iluminar la expo de Chicago,
sino también la explotación de las cataratas del Niágara ese mismo año,
demostrando que era segura, eficiente, limpia y barata, y demostrando también
que Tesla era el mayor conocedor de la electricidad de su tiempo.
Nikola Tesla tenía
una mente prodigiosa, de esos genios que solo aparecen una vez cada 100 años,
mezcla de científico e inventor, era capaz de visualizar en su mente cualquier
ingenio o experimento que se le ocurriera igual que si lo estuviera viendo en
la realidad. Tal era su capacidad que ni siquiera hacía pruebas de sus
desarrollos, siempre funcionaban a la primera. Se dice que tenía visiones en
ciertos períodos de crisis y por las descripciones que se han dado es muy
probable que pasara por episodios sinestésicos. Siendo muy joven y mientras
paseaba por un parque junto a un amigo, tuvo una de sus revelaciones y se
apresuró a dibujarla con una rama que encontró en la arena del suelo. El
diagrama resultante era nada más y nada menos que el motor de campo magnético
rotatorio, es decir un motor trifásico de corriente alterna extremadamente
eficiente, que sigue vigente hoy en día. Tras el desarrollo y comercialización
de la corriente alterna, el científico no se quedó ahí. Gracias a sus
investigaciones, su intuición y sobre todo el reciente desarrollo teórico que
habían tenido las ecuaciones de Maxwell, pronto comenzó a interesarse por las
ondas electromagnéticas y todas las posibilidades que ofrecían. A partir de ahí
Tesla abrió un mundo nuevo, hoy todavía soñado.
Siempre fue un
visionario entregado al bien de la humanidad y sus ideas no siempre fueron bien
recibidas en el mundo de los negocios. Por aquel entonces los grandes magnates
dueños de las corporaciones americanas estaban sumidos en una guerra por el
control del mercado; apellidos como Morgan, Rockefeller, Carnegie, Vandervilt o
Rothchild eran ya sinónimo de poder más allá de lo imaginable. En un mercado
donde se empezó a forjar la economía de «gran capitalismo» que tenemos hoy en
día, la manipulación de acciones, la fusión de empresas y la búsqueda de
proyectos millonarios estaban a la orden del día. Así fue como el gran Tesla
consiguió engañar al todopoderoso John Pierpont Morgan, uno de los banqueros
más ricos de la historia, fundador de General Electric que además de la
electricidad llegó a controlar el acero, el ferrocarril, el petróleo y el
carbón. Su gran estrategia era comprar empresas para reflotarlas y fundirlas en
gigantescas corporaciones que hoy siguen funcionando como dueñas de los
mercados. Tesla consiguió embaucarle para que financiara su gran proyecto, la
transmisión inalámbrica de energía e información gratuita para todo el mundo.
En su mente había creado una sociedad basada en las energías renovables limpias
y sostenibles, donde todo el mundo tendría acceso gratuito a ellas en cualquier
parte del mundo, donde cualquier persona podría recibir y enviar información de
cualquier tipo (voz, imágenes, texto) a través de un dispositivo portátil,
donde todos los transportes tendría un sistema de posicionamiento global y de ajuste
horario, donde todos los teléfonos y dispositivos de comunicación del mundo
estarían conectados entre sí formando una gigantesca red global. Este ambicioso
proyecto lógicamente no iba a ser del agrado de alguien que pretende sacar
rentabilidad de ello, así que Tesla consiguió su financiación alegando que
trabajaba en un sistema de transmisión de radio. Erróneamente se atribuye la
invención de la radio al italiano Marconi, pero en 1943, unos meses después de
la muerte de Nikola, el gobierno estadounidense falló finalmente a favor del
mismo, reconociéndole la autoría de gran parte de los elementos utilizados en
su desarrollo y gracias a que en 1893 había presentado los principios de la
transmisión inalámbrica. Hoy día aunque la mayoría de los libros de texto y
documentación ponen a Guillermo Marconi como inventor de la radio, fue en
realidad el mismísimo Nikola Tesla quien desarrolló todo lo necesario para
ello. Su proyecto de la energía inalámbrica le llevó durante el camino a
descubrimientos asombrosos y muy adelantados a su época, como por ejemplo el
autómata teledirigido, algo tan estrambótico para el año 1898 que pasó sin pena
ni gloria, o como la frecuencia de resonancia específica para la materia según
su naturaleza. Descubrió también por casualidad los rayos catódicos, luego
llamados rayos X y su aplicación médica, llegando a realizar una foto de su
propia mano. Debido a que normalmente su tiempo lo empleaba en su gran sueño,
este proyecto se quedó archivado, y fue Willhem Rontgen quien años más tarde se
llevó el mérito y el premio nobel por descubrir lo mismo. Inventó la bombilla
de bajo consumo ionizada por gas, precursora de los tubos de neón y
fluorescentes de hoy en día, cuyo principio está basado en la ionización de
gases a baja presión sometidos a voltajes y frecuencias altas. Esto le llevó a
descubrir más tarde que la ionosfera era un excelente conductor así como la
propia corteza terrestre, de ahí dedujo e incluso llegó a calcular
matemáticamente que la Tierra podría tener su propia resonancia u ondas
electromagnéticas estacionarias (que más tarde comprobaría experimentalmente
gracias a una enorme tormenta), debido a que la capa de la atmósfera entre la
ionosfera y la tierra actuaría como una guía de onda. Esto quedó en el olvido y
no fue hasta 50 años más tarde cuando se pudo comprobar que tal frecuencia
existe y que sus valores son sorprendentemente cercanos a los que Tesla calculó
solo a nivel teórico. Hoy en día es llamada la Resonancia Schumann, y se aplica
a ondas de radio de frecuencias extremadamente bajas.
Para poder realizar
exitosamente la transmisión de energía inalámbrica desarrolló la ya famosísima
bobina que lleva su nombre, capaz de generar voltajes y frecuencias
elevadísimas. Para ello consiguió un terreno en Colorado Springs donde
construyó todo lo necesario. El espectáculo debía ser aterrador para la gente
del pueblo cercano, que llegada la noche veían toda suerte de luces
fantasmagóricas y terribles descargas eléctricas en todas direcciones.
Desgraciadamente para Tesla, un sistema de transmisión inalámbrica de energía
gratuita para todo el mundo no interesaba para nada a su mecenas J.P. Morgan,
que por entonces también controlaba la industria del cobre, así que mediante
una escueta pero contundente carta decidió cortar relaciones y por tanto la
financiación del proyecto de su torre de telecomunicaciones. A partir de aquí
su caída fue en picado debido a que su enorme torre, de 56 metros de altura,
era un pozo sin fondo y no pudo afrontar los gastos. No obstante esto no le
detuvo y continuó desarrollando inventos y conceptos innovadores como el avión
de despegue vertical, cuyo concepto principal es la base a día de hoy, o la
turbina Tesla, tan extremadamente eficiente que los materiales de la época no
resistían la fuerza generada y se deformaban, y que ha llegado evolucionando
hasta nuestros días. Sus años finales fueron desastrosos y no le quedó más
remedio que declararse en bancarrota ante una asombrada sociedad que o lo
veneraba como un mito o lo trataba de loco. El golpe más duro llegó cuando su
gran benefactor y amigo John Jacob Astor, cuarto en el linaje de la primera
familia millonaria de Estados Unidos y promotor del famosísimo Waldorf-Astoria,
en el cual estaba alojado Tesla con el beneplácito de su amigo, falleció en el accidente
del Titanic y se vio obligado a abandonar el hotel. Así fueron sus últimos
años, viéndose obligado a mendigar alojamiento de hotel en hotel, tratando
infructuosamente de conseguir nuevamente el beneplácito de una alta sociedad
americana que había perdido la confianza en él, e incapaz de pagar sus deudas.
Murió sólo en la habitación 3327 del hotel New Yorker un 7 de enero de 1943;
dos días después el FBI confiscó toda la documentación que guardaba en esa
habitación, intentando despejar las dudas que el mismo Tesla había sembrado
acerca de la invención de un «rayo de la muerte» capaz de fulminar un avión a
400 km. e inevitablemente se perdieron varios de sus estudios, tras su
minuciosa inspección durante varios años toda la documentación fue devuelta a
su sobrino, diplomático del gobierno yugoslavo, y éste los trasladó a la
fundación de Belgrado.
Rindo así merecido
homenaje con este artículo, en este mes de enero, 73º aniversario de su muerte,
al gran visionario y padre de la tecnología de nuestro tiempo, Nikola Tesla, el
mayor científico loco de la historia, que encarna el mito trágico del campeón
de la verdad que se ve obligado a enfrentarse en solitario a enemigos
monstruosos, el arquetipo de héroe que se alza contra los dioses en beneficio
de la humanidad, y acaba siendo aniquilado por su osadía y excluido de la
memoria de su tiempo de forma injusta, pero al que el tiempo le ha dado la
razón ante la predicción que él mismo lanzó en sus últimos años: «El presente
les pertenece. El futuro, para el que yo trabajo, será mío».
Rubén Blasco – Agrupación
Astronómica de Huesca.
Mito del mes de enero: Géminis
Este mes os presentamos el video sobre mitología, Mito de Géminis o de los Gemelos según la Mitología Griega
Cielo del mes de enero
Video del cielo del mes realizado por miembros del grupo Astrosomontano
Como cada mes os ofrecemos nuestro "Vídeo del mes de enero"
Constelaciones visibles, fases lunares, objetos messier... Toda la información astronómica del mes.
Como cada mes os ofrecemos nuestro "Vídeo del mes de enero"
Constelaciones visibles, fases lunares, objetos messier... Toda la información astronómica del mes.
LA MATERIA OSCURA, UN UNIVERSO NUEVO
En
1497, a la temprana edad de 24 años, un joven astrónomo de origen polaco, muy
influenciado por antiguos eruditos como Aristarco de Samos, desarrollaba sus
ideas en una Europa fuertemente dominada por la iglesia católica. Dios era el
centro y la razón del funcionamiento del mundo, era indiscutible, era inamovible.
El universo terminaba en la última de las esferas del cielo de Dante, y en el
centro de todo estaba situada la Tierra. El Sol, los planetas y las estrellas
giraban en torno a la Tierra en una suerte de ingeniosísimo artificio
matemático que culminó en Aristóteles, y donde absolutamente todos los
movimientos celestes quedaban, salvo algunas imprecisiones, perfectamente
explicados. Tal fue la sofisticación de la teoría griega que llegaron incluso a
fabricar un planetario portátil capaz de predecir eclipses, el famoso mecanismo
de Anticitera. Resultaba muy osado tratar de cuestionar la voluntad de Dios y
aquellos herejes que se atrevían, veían un horrible final presas de las llamas.
El
ingenio de este joven polaco no solo le llevó a construir una nueva teoría
mucho más simple, la cual tardaría 25 años en demostrar y plasmar en el libro
más importante de la historia, De
Revolutionibus Orbium Coelestium, sino que pudo presentarla a modo de
ficción, de manera que la iglesia no le prestara atención. Tras numerosos
estudios de antiguos astrónomos y barajar una idea tan novedosa como ridícula,
el joven comprobó que los movimientos celestes eran mucho más fáciles de
predecir y mucho más precisos con un sencillo cambio; quitar a la Tierra del
centro del universo y poner al Sol. Fue tal la revolución que generó su
publicación que el libro fue prohibido por la iglesia durante los siguientes
300 años. Su nombre es Nicolás Copérnico y el efecto fue tan devastador que el
universo y el ser humano jamás volvieron a ser los mismos. Se inició así la
primera de las revoluciones copernicanas, que significó el triunfo de la razón
sobre las ideas preconcebidas, cambiando el paradigma para siempre.
Descubrir
que nuestro planeta no es centro del universo solo fue el principio, después
vino la segunda revolución copernicana cuando descubrimos que el Sol tampoco lo
era, y que pertenecíamos a una gigantesca galaxia millones de veces más grande.
Más tarde, con la tercera revolución copernicana descubrimos que el universo
tenía miles de millones de galaxias como la nuestra y que además se estaba
expandiendo.
Cada
uno de esos descubrimientos nos hace más y más insignificantes, y a día de hoy
la cosa no ha cambiado. Vivimos la cuarta de las revoluciones copernicanas
desde que se descubrió que la materia visible del universo, galaxias, agujeros
negros, cuásares, púlsares, estrellas de neutrones, enanas marrones, polvo y
gas intergaláctico, planetas, asteroides, cometas o materia que flota perdida
en el espacio, es decir, toda aquella materia (podamos o no podamos verla desde
aquí) que está formada por átomos y que interactúa con la luz, no es más que el
5% de la composición total del universo. Y las teorías científicas, que después
de tantos siglos hemos refinado, realmente solo sirven para explicar esa
pequeñísima porción del todo. El 95% restante, del cual apenas sabemos nada,
están formados por dos misteriosos componentes, la materia oscura y la energía
oscura, un 27% y un 68% respectivamente.
«La ciencia avanza mejor cuando las
observaciones nos obligan a cambiar nuestras ideas preconcebidas.»
En
el año 1933, un científico de origen noruego llamado Fritz Zwicky, descubrió
mientras investigaba un gran cúmulo de galaxias, llamado cúmulo Coma, que su
materia visible no podía ser suficiente como para explicar las enormes
velocidades de rotación observadas. Propuso la existencia de una «materia
oscura» que contribuía a la masa total del cúmulo, el cual rellenaba todo el
espacio entre ellas a modo de un enorme halo. Incluso produciría un efecto, ya
predicho por Einstein, de lente gravitatoria. Como siempre suele pasar ante
descubrimientos que se adelantan demasiado a su tiempo, la proposición de
Zwicky fue tomada como una extravagancia y relegada al olvido hasta que 40 años
más tarde, la americana Vera Rubin volvió a llegar a la misma conclusión, tras
comprobar que las galaxias que investigó rotaban a una velocidad mucho mayor de
la esperada. Para que las velocidades obtenidas por Rubin y Ford en sus
observaciones concordaran con las teorías newtonianas y de Einstein se requería
una masa 10 veces superior a la visible como mínimo. Empezó entonces «la caza
de la materia oscura», una búsqueda que no ha concluido y que parece ir para
largo.
A
día de hoy seguimos sin saber qué es exactamente la materia oscura, sin embargo,
sí sabemos lo que no es. Tras varias décadas de investigaciones lo que podemos
decir sobre ella es que no se trata de materia bariónica, es decir no son
átomos ni ninguna clase de partícula subatómica conocida. Sabemos también que
abunda en el universo en una cantidad 5 veces superior a la materia visible.
Gracias a muchas observaciones sabemos que no interactúa, o lo hace de una
forma extremadamente débil, con la materia conocida; y no tiene ninguna clase
de interacción con la radiación electromagnética, por lo que resulta totalmente
invisible, como si se tratase de una longitud de onda que no somos capaces de
ver ni de imaginar siquiera. Sin embargo, sí que tiene la capacidad de deformar
el espacio causando una atracción gravitatoria, y que por lo tanto toda la
estructura material ordinaria del universo se agrupa entorno a esta materia
oscura.
El
astrofísico David Spergel de la universidad de Princeton en New Jersey, una de
las mayores autoridades a nivel mundial en lo referente a la radiación de fondo
de microondas del Big Bang, asegura que, sin la materia oscura, 13.800 millones
de años no habrían sido suficientes para la formación del universo. Ésta actúa
a modo de andamiaje entorno a la cual se agrupan todas las galaxias y se
convierte en la razón principal de por qué el universo es como es. Una de las
mejores pruebas de su existencia con las que contamos es el mapa de la
radiación de fondo de microondas que trazó el telescopio espacial WMap en 2001.
En él se observa cómo era el universo cuando solo tenía una edad de 385.000
años y en la foto adjunta podemos vislumbrar un granulado básico fruto de las
variaciones de temperatura que había de unas zonas a otras.
A
día de hoy existe una ferviente actividad entorno a la búsqueda de la materia
oscura. La carrera para encontrar la partícula perdida es una de las
prioridades a nivel mundial y existen numerosos experimentos orientados en este
aspecto. No cabe duda de que será una revolución que nos traerá una nueva
concepción del universo, pero hablaremos de ello en el próximo artículo.
Rubén Blasco – Agrupación
Astronómica de Huesca
21 DE DICIEMBRE: SOLSTICIO EL COMIENZO DEL INVIERNO
21 DE DICIEMBRE: SOLSTICIO
EL COMIENZO DEL INVIERNO
Agrupación Astronómica de Huesca
En
la mañana del miércoles 21 de diciembre (en concreto, a las 11 horas 44
minutos), comenzará el invierno. Es el día del solsticio.
En
este texto se explican de forma sencilla las características principales de un
hito astronómico tan importante. Descubriremos las razones de que, siendo el
solsticio de invierno el 21 de diciembre, su celebración tradicional en
Nochebuena y Navidad tenga lugar dos días después.
![]() |
| Puesta de Sol, calle Alcoraz (Huesca) |
El
sol, en el solsticio de invierno, sale y se pone más al sur que ningún día,
alcanza a mediodía su menor altura anual y son el día más corto y la noche más
larga del año. Y se da el curioso hecho de que el comienzo del invierno, con su
frío, coincide paradójicamente con el momento en que la Tierra se encuentra más
cerca del Sol
1. El invierno empieza el miércoles 21
de diciembre
El
invierno dará comienzo, según el horario vigente en España, el martes 21 de
diciembre a las 11 horas y 44 minutos de la mañana.
La
Tierra se hallará entonces en un punto de su órbita alrededor del Sol desde el
que nuestra estrella se ve en la constelación zodiacal de Sagitario (mirando en
dirección a Sagitario se encuentra también, aunque muy lejos –a 27.000 años luz
de nosotros-, el centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea, y el agujero negro
supermasivo que se aloja en dicho centro).
Dado
que la Tierra no completa su órbita anual en torno al Sol en un número entero
de días, sino que tarda 365 días y un cuarto de día (unas 6 horas), el invierno
comienza cada año, por lo general, unas 6 horas más tarde que el año anterior.
Así, en 2014 lo hizo el 22 de diciembre a las 0 horas y 3 minutos de la noche;
en el año 2015 se inició, también el 22 de diciembre, a las 5 horas y 48 minutos
de la madrugada.
Sin
embargo, en los años bisiestos como este, al añadirse un día en febrero, ese
“avance” de unas 6 horas queda interrumpido, y el invierno empieza unas 18
horas antes que el año anterior. De esa forma, si en 2015 el invierno da inicio
el 22 de diciembre a las 5 horas y 48 minutos, este año 2016, que es bisiesto,
lo hará el 21 de diciembre a las 11 horas y 44 minutos de la mañana.
2. ¿Y entonces por qué Nochebuena es el día
24?
El
cristianismo convirtió en fiestas sobresalientes, celebradas con tradiciones
muy arraigadas y de gran antigüedad, el comienzo del verano y del invierno. El
solsticio de verano se festeja la noche de San Juan y el solsticio de invierno
en Nochebuena y Navidad.
¿Cuál
es la razón de que el comienzo de las estaciones y sus festividades cristianas
no coincidan, hallándose separados unos dos o tres días? ¿Por qué motivo el
invierno da inicio el 21 - 22 de diciembre y Nochebuena y Navidad son el 24 y
25? La causa se halla en los 11 minutos de diferencia entre el ciclo solar de
las estaciones y el año del calendario, que se acumulaban anualmente, hasta que
dicha desviación quedó corregida en la reforma del calendario llevada a cabo
por el papa Gregorio XIII en 1582.
Nuestro
año de 365 días, con bisiestos, fue creado en Roma por Julio César en el año 46
antes de Cristo. En esa época, el comienzo del verano y del invierno se
producían hacia al 24 de junio y el 25 de diciembre, tal y como se celebra en
la actualidad, más de dos mil años después.
A
partir de la época de César, sin embargo, esos 11 minutos anuales de diferencia
comenzaron a actuar. Y cuando, casi 4 siglos más tarde, el concilio de Nicea se
reunió el año 325 después de Cristo (el cristianismo era ya una religión
tolerada y estaba próximo a convertirse en el credo oficial del imperio romano),
el comienzo del verano y del invierno tenían lugar el 21 de junio y el 22 de
diciembre. Los padres del concilio decidieron que tales fechas serían, en
adelante, las de inicio oficial de las estaciones, pese a que su celebración, y
así ha ocurrido hasta hoy, se hacía tres días después.
3. El Sol sale y se pone más al sur que
en el resto del año
Todos
sabemos que el Sol sale por el este y se pone por el oeste. Sin embargo,
únicamente sale y se pone en los puntos del horizonte que señalan el este y el
oeste dos días al año, los de los equinoccios, que marcan el comienzo de la
primavera y del otoño.
Durante
la primavera y el verano el Sol sale entre el este y el norte (por el noreste)
y se pone entre el oeste y el norte (por el noroeste); en otoño e invierno, por
el contrario, el Sol sale por el sureste y se pone por el suroeste. El
solsticio de invierno, este 21 de diciembre, se caracteriza de esta forma por
ser el día del año en que el Sol sale más al sureste (o sea, más cerca del
punto del horizonte que señala el sur) y se pone más al suroeste. Y ello determina
las otras características del solsticio invernal, que pasamos a comentar: la
altura mínima que el Sol alcanza a mediodía y la duración, también mínima, de
las horas de luz.
4. El Sol alcanza menor altura a
mediodía que en el resto del año
El
Sol llega cada día a su mayor altura sobre el horizonte a mediodía, y entonces
se encuentra exactamente al sur (justo sobre el punto que señala en el
horizonte el sur geográfico). La altura del Sol cada mediodía varía a lo largo
del año, alcanzando su altura máxima en el solsticio de verano y la mínima en
el de invierno. En estas fechas de diciembre, en que está vigente el horario de
invierno y hay por tanto una hora de diferencia con la hora solar, el mediodía
ocurre a la una de la tarde.
¿Cómo
de alto está el Sol a finales de diciembre al mediodía? Poco. La altura mayor
que un objeto celeste puede alcanzar sobre el horizonte es el cenit, el punto
situado encima de nuestra cabeza. El cenit está a 90 grados de altura sobre el
horizonte sur. Pues bien, el Sol llega a mediodía en Huesca, en el solsticio de
verano, a 71 o 72 grados de altura sobre el horizonte sur, y solo a unos 25
grados de altura a mediodía al comienzo del invierno. Fijémonos estos días en
la escasa altura del Sol, a la una de la tarde, mirando hacia el sur.
5. El día es más corto y la noche más
larga que en el resto del año
Este
21 de diciembre, el Sol saldrá en Huesca a las 8 horas y 34 minutos de la
mañana y se pondrá a las 17 horas y 52 minutos de la tarde. El día durará por
tanto en nuestra ciudad 9 horas y 18 minutos
y la noche 14 horas y 42 minutos. Se trata del día más corto y la noche más
larga en tierras oscenses.
La
duración del día y la noche al comienzo del invierno dependen de la latitud del
lugar en que uno se encuentra. En ciudades situadas más al norte que Huesca, el
día es más corto y la noche más larga que aquí. Y a la inversa, en las que
están más al sur el día es más largo y la noche más corta que en nuestra
ciudad.
En
Zaragoza, que se encuentra algo más al sur que Huesca, la duración del día el 21
de diciembre es 3 minutos mayor, de 9 horas y 21 minutos. En Madrid el día
tiene 13 minutos más que aquí (9 horas y 31 minutos). Y tal efecto se acentúa
cuanto más viajamos hacia el sur: el día en el solsticio de invierno es en
Sevilla de 9 horas y 40 minutos y en Rabat de 9 horas y 53 minutos.
Por
el contrario, al norte de Huesca el día en el invierno es más corto y la noche
más larga que en nuestra tierra. El 22 de diciembre la duración del día es en
París de 8 horas y 14 minutos, en Londres de 7 horas y 49 minutos y en
Estocolmo de 6 horas y 4 minutos.
6. El frío llega cuando más cerca
estamos del Sol
La
órbita de la Tierra en torno al Sol no es circular sino elíptica. El Sol,
además, no se encuentra en el centro de dicha órbita sino en uno de sus focos,
a 2 millones y medio de kilómetros del centro. Todo ello hace que, a lo largo
del año, nos encontremos en unos momentos más cerca y en otros más lejos de
nuestra estrella. La distancia mínima, de 147 millones de kilómetros, se
alcanza el 3 de enero y la máxima, de 152 millones de kilómetros, el 4 de
julio.
¿Cómo
es posible que a principios de enero, cuando acaba de iniciarse el invierno y
más frío hace, sea el momento en que más cerca estemos del Sol? Ello se debe a
que el ciclo de las estaciones no depende de la mayor o menor cercanía de la
Tierra al Sol sino a que el eje de rotación terrestre no es perpendicular a
nuestra órbita alrededor del Sol (está inclinado 23 grados y medio).
Si
hace frío en invierno es porque, a causa de esa inclinación del eje de
rotación, en estos meses en Huesca el Sol está más bajo a mediodía y el día
dura menos horas que en el resto del año. Hay por tanto menos horas de
insolación y además los rayos solares, al encontrarse el Sol más bajo, caen
menos perpendiculares, por lo que cada área de superficie recibe menor cantidad
de radiación solar que en verano.
La
fortuna o la casualidad han querido que nuestras estaciones sean más suaves que
las de los países del sur. Porque ahora, en que comienza el invierno en Huesca,
en Argentina, Sudáfrica o Australia se inicia el verano. Nosotros, en el norte,
empezamos el invierno cuando más cerca nos encontramos de nuestra estrella y el
verano cuando más lejos estamos del Sol. Por el contrario, en los países del
sur el invierno coincide con la mayor lejanía y el verano con el mayor
acercamiento al Sol. Sus estaciones, por esta causa, son más extremadas que las
nuestras. Esta desigual situación se invertirá, en esta ocasión a favor del
hemisferio sur, dentro de 13.000 años, en virtud de la precesión de los
equinoccios (un ciclo terrestre de larga duración).
Carlos Garcés Manau de AAHuesca
El Mito de Tauro
Descripción de la constelación de Tauro con Las Hiades y Las Pleyades. Se narra el mito de Tauro.
Cielo del mes de diciembre 2016
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Constelaciones visibles, fases lunares, objetos messier... Toda la información astronómica del mes.
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Astrosomontano y Agrupación Astronómica de Huesca lanzan su revista digital gratuita "Ventana al Universo".
Esta publicación tendrá periodicidad mensual y nos mantendrá informados con toda la actualidad astronómica. También habrá secciones como: cielo del mes, artículos, astrofotografía y mucho más.
Os dejamos enlace a nuestro primer número. Esperamos que os guste.
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